Un golpe que pega donde más duele: producción y dinero
Sinaloa.— No se trató solamente de decomisar droga terminada. El operativo federal realizado en Sinaloa atacó una pieza central del negocio del narcotráfico: su capacidad industrial para producir metanfetamina a gran escala.
Más de 16 toneladas de aparente metanfetamina fueron aseguradas y un enorme complejo clandestino fue desmantelado en una operación encabezada por la Secretaría de Marina (Semar), en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR).
Omar García Harfuch, titular de la SSPC, calificó la acción como uno de los golpes más importantes contra la producción de drogas sintéticas durante la actual administración.
El dato dimensiona la operación: tan sólo en el complejo principal, ubicado en inmediaciones de Corralejo, fueron localizados 16 mil 350 kilogramos de aparente metanfetamina en distintas etapas de producción.
Un laboratorio de dimensiones industriales
El centro clandestino tenía aproximadamente 5,700 metros cuadrados, una superficie comparable con buena parte de una cancha profesional de futbol.
Las autoridades lo identificaron como el segundo laboratorio de metanfetamina más grande localizado y desmantelado durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El de mayor tamaño, señaló García Harfuch, había sido localizado y destruido previamente por el Ejército Mexicano.
Dentro del complejo fueron asegurados:
- 16,350 kilos de aparente metanfetamina en distintas fases de producción.
- 4,350 litros de precursores, químicos esenciales y sustancias de uso dual.
- 5,700 kilos de sustancias sólidas utilizadas para la fabricación de drogas sintéticas.
- Equipo e infraestructura empleados en el proceso de elaboración.
No era, por tanto, un sitio improvisado para almacenar narcóticos: era infraestructura dedicada a producirlos a escala masiva.
347 millones de dólares: el tamaño del golpe
Uno de los datos más relevantes del operativo está en el impacto económico.
El Gabinete de Seguridad estimó que la neutralización del complejo representa una afectación cercana a 347 millones de dólares para las organizaciones criminales.
La cifra permite entender la estrategia detrás de este tipo de operaciones.
Destruir un centro de producción no sólo significa retirar toneladas de droga antes de que lleguen al mercado. También implica perder materias primas, precursores químicos, instalaciones, maquinaria, capacidad logística y futuros ingresos.
En otras palabras: el golpe no termina con el decomiso; afecta toda una cadena de producción.
Tres laboratorios inhabilitados
La magnitud del operativo es todavía mayor al considerar otras dos instalaciones localizadas en la misma zona.
El 2 de septiembre, cerca de Corralejo, fue localizada una instalación de aproximadamente 800 metros cuadrados, donde se aseguraron 300 kilos de aparente metanfetamina terminada, 645 litros de producto en cocimiento y diversas cantidades de precursores y químicos.
En otra acción, en Corral Viejo, las autoridades inhabilitaron un laboratorio de aproximadamente 450 metros cuadrados, donde encontraron otros 160 kilos de aparente metanfetamina, sustancias químicas y equipo para su producción.
En conjunto, las tres instalaciones sumaban alrededor de 6,950 metros cuadrados.
Los aseguramientos en las tres acciones alcanzaron aproximadamente 16.8 toneladas de aparente metanfetamina.
Inteligencia Naval e intercambio de información con Estados Unidos
Otro elemento relevante es cómo se llegó hasta estos centros clandestinos.
García Harfuch informó que el resultado derivó del trabajo de la Unidad de Inteligencia Naval, fortalecido mediante intercambio de información con agencias de Estados Unidos.
El secretario subrayó que esta cooperación internacional se desarrolla con respeto a la soberanía mexicana y sostuvo que continuará traduciéndose en acciones contra quienes producen y trafican drogas.
Esto coloca al operativo dentro de una estrategia que busca combinar inteligencia, cooperación internacional y operaciones en territorio mexicano para desarticular las estructuras de producción antes de que las drogas ingresen a las redes de distribución.
El objetivo: quitarle capacidad al narco
El aseguramiento en Sinaloa tiene una lectura que va más allá de las toneladas decomisadas.
Durante años, buena parte de la atención pública sobre el combate al narcotráfico se concentró en la captura de dirigentes criminales. La operación anunciada este viernes muestra otra vertiente: desmantelar la infraestructura económica y productiva que permite sobrevivir a esas organizaciones.
Un laboratorio de 5,700 metros cuadrados representa inversión, logística, proveedores, precursores químicos, rutas de abastecimiento y capacidad para colocar enormes cantidades de droga en el mercado.
Eliminar esa infraestructura significa cortar una parte del negocio desde su origen.
Por eso, el verdadero tamaño del golpe puede resumirse en tres cifras:
más de 16 toneladas de metanfetamina, 5,700 metros cuadrados de infraestructura clandestina y una afectación estimada en 347 millones de dólares.
El mensaje de las autoridades federales es claro: la estrategia busca golpear al crimen organizado donde sostiene su poder: en su capacidad de producir, distribuir y generar dinero.









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