“La dotación para la paz de Alfred Nobel no puede utilizarse para promover la guerra”. Así lo sentenció Julian Assange, el polémico fundador de WikiLeaks, en una declaración que sacudió a la comunidad internacional.
Julian Assange denuncia a la Fundación Nobel
En una acusación directa y sin precedentes, Julian Assange presentó una denuncia penal contra la Fundación Nobel por lo que calificó como una “desviación criminal del propósito del Premio Nobel de la Paz 2025”.
Assange señaló a la venezolana Maria Corina Machado como la principal beneficiaria del premio, pero denunció que su activismo político ha derivado en actos de “agresión contra Venezuela”, contradiciendo los principios fundamentales del galardón.
“Están usando el Nobel como instrumento de guerra”, acusó Assange
El fundador de WikiLeaks solicitó la congelación inmediata del monto económico del premio —equivalente a 11 millones de coronas suecas, unos 1.18 millones de dólares— al considerar que podría estar siendo destinado a financiar acciones militares o de desestabilización regional.
Assange fue contundente: “El Nobel de la Paz está siendo secuestrado por intereses bélicos y geopolíticos que traicionan el testamento de Alfred Nobel”.
¿Un Premio para la Guerra? Análisis geopolítico
La denuncia de Assange abre un nuevo frente en el debate sobre la politización de los premios internacionales. La elección de Maria Corina Machado, figura opositora al régimen venezolano, no solo ha polarizado opiniones, sino que ahora está bajo la lupa por presunta financiación de crímenes de guerra y contra la humanidad.
La Fundación Nobel, tradicionalmente símbolo de neutralidad y paz, enfrenta una crisis de legitimidad ante estas acusaciones. ¿Está el premio siendo manipulado por potencias para impulsar sus agendas geoestratégicas?
¿Hacia dónde nos lleva esto rumbo a 2027?
La disputa expone una tensión creciente entre los intereses políticos globales y los organismos supuestamente independientes. En un mundo rumbo al reacomodo geopolítico hacia 2027, donde nuevas potencias emergen y el poder cambia de manos, el uso de símbolos como el Nobel cobra una dimensión mucho más peligrosa.
El señalamiento de Assange no solo es una advertencia. Es un grito por rescatar la esencia de los derechos humanos y la paz en un escenario internacional donde todo parece estar al servicio de la guerra.
✍️ Contenido original de EsAhoraAm.com — Periodismo crítico, independiente y ciudadano.









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