En el puro corazón de la madrugada, en un pueblo del norte de México donde el agua ya es más cara que la gasolina, Juan Pérez escucha el tanque vaciarse otra vez.
Dice: “Aquí ya no es sequía… es negocio.”
Y no está solo.
El agua en México: ¿un derecho o una mercancía?
El agua ha dejado de ser un servicio público para convertirse en un activo financiero estratégico.
Desde la gestión de cuencas hasta los cortes en colonias populares, la distribución real del agua refleja un patrón: quienes tienen poder económico y político casi nunca sufren escasez, mientras que comunidades rurales y urbanos marginados pagan más por menos.
En ciudades como Monterrey, León o Tijuana, los recibos han subido sin alertas públicas ni consultas ciudadanas.
Frases textuales que revelan el conflicto
- “El agua es un bien económico indispensable” — Funcionarios que promueven reformas legales.
- “Si no puedes pagarla, no la tienes” — Vecinos de colonias populares.
- “El acceso al agua debe ser universal, no exclusivo” — Organizaciones civiles.
Cómo nos afecta: análisis social y político
La gestión del agua en México no es solo un problema ecológico o técnico: es un problema de gobernabilidad y justicia social.
Alrededor de 70% de los municipios del país enfrent problemas de abasto crónico.
Mientras tanto, leyes estatales y modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales han abierto la puerta a consorcios privados para gestionar, distribuir e incluso lucrar con agua potable y saneamiento.
¿Implicaciones rumbo a 2027?
Este tema se volverá estratégico rumbo a 2027 por tres razones:
- Es transversal: afecta a ciudadanas, agricultores, empresarios y jóvenes.
- Está ligado a cambios estructurales en la Constitución y políticas públicas.
- Puede ser motor de movilizaciones masivas si no se regula con justicia social.
Y mientras la clase política discute cifras y concesiones, la gente común sigue sin agua en sus hogares.
Historias cotidianas que encarnan el problema
Doña María, de un pueblo en Zacatecas, compra garrafones a precio de lujo porque el pozo municipal está seco.
En el Valle de México, un ingeniero señala que millones de litros se pierden por fugas que nunca se reparan… pero sí se facturan.
Reflexión crítica y llamado a la acción
México no puede permitir que un recurso esencial se privatice por detrás del debate público y democrático.
El agua debe ser un derecho fundamental, no un privilegio de pocos.
Si no se abre este debate ahora, el 2027 será recordado como el año en que el país eligió ganancias antes que supervivencia.
✍️ Contenido original de EsAhoraAm.com — Periodismo crítico, independiente y ciudadano.









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