La mañana en Cancún no empieza con un amanecer calmado.
Empiezan los claxon, los gritos, el tráfico detenido y el eterno “¿Taxi o Uber?” que retumba desde la entrada al aeropuerto hasta las avenidas principales.
“Parece lucha libre, pero en lugar de ring hay un carril bloqueado,” dice un chofer de taxi tradicional, horas antes de la hora pico.
Taxi en Cancún: guerra abierta entre modos de transporte
En una ciudad diseñada para turistas y réplicas de selfies junto al mar, la movilidad local se ha convertido en un campo de batalla urbano.
Los choferes de taxi tradicional insisten en que las plataformas digitales de transporte —como Uber y Didi— “no pagan tarifas reguladas, no respetan concesiones y desplazan a trabajadores locales”, mientras que usuarios y visitantes exigen alternativas económicas, seguras y tecnológicas.
Frases textuales destacadas
- “No podemos competir con tarifas que no cumplen las mismas reglas que nosotros” — chofer de taxi de Cancún.
- “Necesitamos transporte digno, fácil y económico” — turista nacional.
- “La ciudad necesita soluciones, no marchas ni bloqueos” — habitante de zona hotelera.
Impactos sociales y urbanos
La pugna no solo es económica: afecta la seguridad vial, la convivencia ciudadana y la percepción pública de Cancún como destino turístico seguro y ordenado.
Los bloqueos puntuales en zonas turísticas, las protestas en el aeropuerto y hasta confrontaciones entre choferes han escalado.
Mientras tanto, los gobiernos municipales y estatales han cambiado de postura más de una vez, sin una estrategia clara y sostenida que regule y equilibre la competencia.
Implicaciones rumbo a 2027
La problemática del transporte en Cancún no es solo local.
El Congreso de Quintana Roo y los municipios enfrentan presión política: tanto sectores populares como la industria turística exigen soluciones urgentes.
Y rumbo a 2027, esta tensión puede ser un tema electoral clave, donde candidatos tendrán que posicionarse entre regulación, modernización y justicia social para transportistas.
Historias de la calle
María, empleada de un hotel de la Zona Hotelera, relata que muchas noches ha visto cómo turistas prefieren esperar más de 30 minutos por un taxi de app antes que subirse a un taxi tradicional, por cuestión de tarifa o percepción de seguridad.
Al otro lado, Juan, chofer de taxi tradicional, afirma que “lo que antes era trabajo seguro ahora es lucha por sobrevivir”. Sus hijos estudian, sus gastos suben y su competencia no siempre cumple con requisitos fiscales o de servicio.
Reflexión crítica
Cancún puede presumir playas y hoteles de clase mundial.
Pero la movilidad diaria de su gente vive una crisis silenciosa que impacta a residentes, visitantes, comercio y la vida cotidiana.
Si no se resuelve con una política pública integral que equilibre competencia, justicia laboral y orden urbano, el caos seguirá siendo parte del paisaje.
✍️ Contenido original de EsAhoraAm.com — Periodismo crítico, independiente y ciudadano.




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