¿Qué pasa cuando tu propio cuerpo se convierte en tu mayor rival?
En el vestidor de los Xolos de Tijuana, donde la adrenalina y la competencia son rutina, hay historias que no siempre se ven desde la tribuna. Una de ellas es la de Gilberto Mora, quien hoy enfrenta una batalla silenciosa: la pubalgia. No hay vendajes visibles ni señales externas, pero el dolor está presente en cada movimiento.
Porque a veces, el enemigo más difícil no está enfrente… está dentro de ti.
Un dolor que comenzó en silencio
Todo empezó como una molestia menor. Un dolor leve en la ingle que parecía parte del desgaste normal del fútbol profesional. Pero con el paso de los días, ese dolor se intensificó hasta volverse insoportable.
“Cada sprint, cada giro, cada disparo me recordaba que algo no estaba bien”, comparte Mora, dejando ver el impacto físico que ha tenido esta lesión en su rendimiento.
La pubalgia no avisa. Se instala poco a poco, hasta que limita por completo.
Una lesión invisible pero devastadora
A diferencia de otras lesiones, la pubalgia no se nota a simple vista. No hay yeso ni muletas, pero su impacto es profundo. Se trata de una inflamación en la zona del pubis, donde convergen músculos clave para el movimiento.
En deportes de alta exigencia como el fútbol, esta condición puede convertirse en una pesadilla prolongada, alejando a los jugadores de las canchas durante meses.
“Es frustrante porque no es visible, pero te limita en todo. Es como si el cuerpo te dijera: ya no puedes más, justo cuando más quieres dar”, explica el mediocampista.
El reto mental detrás del dolor
Pero no todo es físico. La mente también juega un papel crucial. La incertidumbre sobre el regreso, el miedo a no recuperar el nivel y la presión del entorno forman parte del proceso.
“Te preguntas si podrás volver a tu nivel, si el club seguirá confiando en ti. Es una prueba total”, confiesa Mora.
Sin embargo, también reconoce que esta etapa le ha exigido mayor disciplina: fisioterapia constante, fortalecimiento muscular y paciencia.
Es aquí donde muchos se rinden… pero otros deciden levantarse. ¡Es Ahora!
Un mensaje para las nuevas generaciones
Lejos de victimizarse, Mora busca transformar su experiencia en aprendizaje. Su mensaje es claro: la prevención puede marcar la diferencia.
“Quiero que los jóvenes futbolistas sepan que esto se puede prevenir. Calentar bien, fortalecer los músculos, escuchar al cuerpo. Yo aprendí a la mala, pero regresaré más fuerte”, afirma con determinación.
El regreso que todos esperan
La afición de Tijuana sigue atenta. Cada partido sin Mora en la cancha es un recordatorio de su ausencia, pero también de la expectativa por su regreso.
Porque detrás de cada jugador hay una historia de sacrificio, dolor y resiliencia. Y en este caso, la pubalgia no será el capítulo final.
Lo que verás en este video no se dijo en ningún otro medio. ¡Dale play ahora!
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