La instalación de paneles solares en viviendas de Mérida está abriendo un nuevo foco de inconformidad: el cobro de medidores bidireccionales que, de acuerdo con documentación oficial de la Comisión Federal de Electricidad, no debería trasladarse al usuario como parte del trámite ordinario de interconexión residencial.
CFE informa en su portal para hogar que el contrato de interconexión permite operar bajo esquemas como medición neta y facturación neta.
El punto más delicado está en el costo. En un folleto oficial de CFE Suministrador de Servicios Básicos para solicitudes de interconexión, la empresa señala textualmente que “el trámite de contratación es totalmente gratuito”, aunque aclara que una evaluación de las Redes Generales de Distribución podría generar un cargo para el solicitante.
Ese mismo material fija un plazo máximo de atención de 13 días hábiles para solicitudes sin opinión técnica y 18 días hábiles para las que sí la requieran, sin contar tiempos de construcción de obra.
Sin embargo, en Mérida la realidad que describen gestores e instaladores es otra: oficinas de CFE estarían argumentando falta de medidores bidireccionales por alta demanda, con tiempos de espera que van de 3 a 6 meses.
Frente a ello, según los testimonios recabados, a los usuarios se les “invita” a comprar ellos mismos el medidor para que el trámite avance en unas 4 a 6 semanas.
Esa práctica, de confirmarse institucionalmente, abriría dudas sobre un posible trato desigual entre quienes pueden pagar para acelerar y quienes deben esperar.
En este punto, se trata de señalamientos periodísticos que requieren posicionamiento formal de CFE en Mérida.
Como evidencia documental del cobro, una cotización compartida para un sistema fotovoltaico en Mérida incluye un concepto explícito de “MEDIDOR TELEMEDIDO BIDIRECCIONAL PARA PANELES SOLARES” por 12,931.03 pesos más IVA, dentro de un paquete total de 60,385.29 pesos.
El mismo documento también incluye el concepto de “GESTION DE LA TRAMITOLOGIA ANTE CFE”.
El Manual de Interconexión de Centrales de Generación con capacidad menor a 0.5 MW, base regulatoria del proceso, sí establece que para baja tensión con centros de carga existe un esquema de interconexión con medidor de facturación que registra tanto la energía inyectada como la recibida.
Es decir, el medidor bidireccional forma parte del esquema técnico normal de interconexión residencial, no de un servicio extraordinario ajeno al proceso.
Hasta ahora, lo que sí está plenamente soportado por fuentes oficiales es esto: CFE ofrece el trámite de interconexión para hogar, lo canaliza a través de sus Centros de Atención a Clientes y lo describe como gratuito en la contratación, salvo casos específicos ligados a evaluación de red.
Lo que falta por aclarar es si la escasez local de equipos en Mérida está derivando en una práctica administrativa irregular o en un mercado paralelo de agilización que castiga a los usuarios residenciales que buscan migrar a energía solar.
El caso cobra relevancia pública porque la generación distribuida se ha vuelto una salida cada vez más común ante los altos recibos de luz en Yucatán.
Si el acceso al medidor bidireccional depende de pagos externos o de compras promovidas desde la propia ventanilla, el problema ya no sería sólo técnico o logístico, sino de posible inequidad e incluso de probable corrupción administrativa. Sobre este último punto, no hay prueba documental concluyente en el material revisado; por eso la acusación debe manejarse como denuncia en investigación y no como hecho consumado.
La ruta periodística inmediata pasa por exigir a CFE una respuesta puntual: cuántos medidores bidireccionales tiene asignados Mérida, cuál es el inventario real, cuál es el tiempo oficial de espera actual y bajo qué fundamento se estaría pidiendo al usuario adquirir por su cuenta un equipo indispensable para cerrar su interconexión residencial.









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