Para un paciente que acaba de someterse a una operación de traumatología, una cita demasiado lejana no es solamente una fecha en el calendario. Puede significar dolor prolongado, complicaciones y una recuperación deficiente.
Ese problema forma parte de las quejas recurrentes de usuarios del sistema de salud en Querétaro: falta de médicos, enfermeras y especialistas; escasez de medicamentos; equipos insuficientes para realizar estudios y cirugías, además de consultas excesivamente espaciadas.
En ese contexto, los nuevos anuncios del Gobierno de México abrieron una pregunta inevitable: ¿el avance hacia un servicio universal de salud también alcanzará a quienes viven en estados que no se incorporaron al IMSS-Bienestar?
Buenas noticias para 24 estados
Durante la presentación del nuevo modelo federal se anunció la instalación de 12 mil 750 consultorios de atención primaria en las 24 entidades adheridas al IMSS-Bienestar.
El proyecto contempla también las Farmacias del Bienestar, el programa Salud Casa por Casa, la credencialización de usuarios y una aplicación móvil para integrar servicios médicos.
Para los estados incorporados, el anuncio representa una ampliación de infraestructura, tecnología y capacidad de atención.
La contraparte se encuentra en las entidades que conservaron sus propios sistemas de salud, entre ellas Querétaro. Todavía debe aclararse si recibirán inversiones equivalentes mediante el IMSS y el ISSSTE o si quedarán fuera de una parte del nuevo despliegue federal.
¿Malas noticias para Querétaro?
Aunque en Querétaro operan el IMSS y el ISSSTE, estas instituciones atienden principalmente a su población afiliada. Esto mantiene separado al sistema federal de los servicios estatales dirigidos a personas sin seguridad social.
Por ello, durante la conferencia presidencial se planteó si los anuncios favorables para 24 estados podrían representar, en los hechos, malas noticias para los habitantes de las entidades no federalizadas.
La preocupación no es solamente política o administrativa. La diferencia podría reflejarse en el número de consultorios disponibles, personal contratado, medicamentos, especialistas, quirófanos, estudios y tiempos de espera.
También falta un comparativo público sobre el crecimiento proyectado del IMSS y el ISSSTE en los estados no adheridos. Este permitiría conocer si la inversión federal compensará los nuevos consultorios anunciados para las entidades integradas al IMSS-Bienestar.
Sheinbaum plantea convenios
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que deberán celebrarse convenios con los gobiernos de los estados donde los servicios de salud no están federalizados.
Sin embargo, queda pendiente precisar el alcance de esos acuerdos.
La diferencia será importante: un convenio limitado a compartir información, permitir la credencialización o conectar una aplicación no resolvería por sí mismo la falta de médicos, medicamentos, especialistas y equipos.
Para tener un impacto directo, el acuerdo tendría que establecer los recursos que aportaría la Federación, las obligaciones del gobierno estatal, las metas de atención y los beneficios que recibirían los pacientes.
También deberá aclararse si permitiría coordinar al sistema estatal con el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, para aprovechar especialistas, quirófanos, laboratorios y capacidad hospitalaria disponible.
En el caso de Querétaro, todavía falta conocer si el Gobierno federal ya presentó formalmente esta propuesta, quién deberá solicitar el convenio y en qué plazo podría firmarse.
Una aplicación que debe ser universal
Otro de los anuncios fue el lanzamiento de una aplicación móvil vinculada con el Servicio Universal de Salud.
La herramienta podría facilitar la consulta de expedientes, citas, medicamentos, estudios y unidades disponibles. Sin embargo, su verdadero alcance dependerá de que pueda comunicarse con los diferentes sistemas de salud.
Si únicamente integra a las instituciones de los estados adheridos al IMSS-Bienestar, los habitantes de Querétaro y de otras entidades quedarían con funciones limitadas.
El desafío será permitir la interoperabilidad entre los servicios estatales, el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, sin que las diferencias administrativas vuelvan invisible al paciente entre una institución y otra.
Riesgos en Salud Casa por Casa
El programa Salud Casa por Casa también plantea un reto de seguridad, debido a que su personal visita directamente los domicilios de adultos mayores y personas con discapacidad.
Un gafete con un código QR impreso podría fotografiarse, copiarse o colocarse en una identificación falsa. Por ello, se requiere un mecanismo que permita verificar en tiempo real la identidad del servidor de salud.
Además de fotografía, folio y holograma, el documento podría contar con un QR dinámico conectado a una plataforma oficial que muestre el nombre, la imagen y la vigencia del trabajador.
También sería necesario habilitar un teléfono oficial o una función dentro de la aplicación para confirmar la visita antes de permitir el ingreso al domicilio.
La prevención resulta especialmente importante ante el riesgo de que delincuentes intenten utilizar el nombre del programa para acercarse a personas en condiciones de vulnerabilidad.
La salud no debería depender del código postal
Los nuevos consultorios y herramientas tecnológicas representan un avance para los 24 estados integrados al IMSS-Bienestar. El pendiente es impedir que ese crecimiento profundice las diferencias con las entidades que conservaron sus sistemas.
Los ciudadanos no decidieron si sus gobiernos estatales se adherían o no al modelo federal. Tampoco deberían recibir menos médicos, medicamentos, estudios o tecnología como consecuencia de esa decisión.
El convenio mencionado por la presidenta podría ser una alternativa para Querétaro, pero deberá traducirse en presupuesto, infraestructura, personal, plazos y resultados verificables.
De lo contrario, el llamado Servicio Universal de Salud correría el riesgo de ser universal solamente en el nombre.









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