Rubén Rocha Moya regresó a la gubernatura de Sinaloa sin avisarle a Claudia Sheinbaum. La Presidenta lanzó un duro mensaje sobre la “ambición” por el poder y, horas después, el mandatario volvió a solicitar licencia. No hay evidencia pública, hasta ahora, de una orden directa desde Palacio Nacional.
Rubén Rocha Moya volvió al poder el viernes con una frase contundente: “Estoy de regreso”.
Un día después, la historia cambió.
Este sábado 22 de agosto, el gobernador de Sinaloa presentó ante el Congreso estatal una nueva solicitud para separarse del cargo: licencia temporal con carácter indefinido y por más de 30 días.
Entre una decisión y otra ocurrió algo políticamente relevante: la presidenta Claudia Sheinbaum se deslindó de su regreso, reveló que se enteró por redes sociales y publicó un mensaje que cuestionó la ambición personal por el poder.
La secuencia abre una pregunta inevitable:
¿Sheinbaum frenó a Rocha Moya?
Hasta ahora no existe evidencia pública que permita afirmar que la Presidenta le ordenó solicitar nuevamente licencia.
Pero la cronología muestra que la marcha atrás ocurrió después de una fuerte presión política desde el propio movimiento al que pertenece.
Rocha volvió sin avisarle a Sheinbaum
El viernes 21 de agosto, Rocha Moya anunció que retomaba la gubernatura después de permanecer 112 días separado del cargo.
“Hace más de tres meses me separé del cargo, con la decisión de no interferir en ningún proceso. Hoy, estoy de regreso”, declaró.
El Gobierno de Sinaloa confirmó oficialmente su reincorporación y aseguró que retomaría su agenda y responsabilidades como gobernador constitucional.
Pero había un detalle político importante.
La Presidenta no sabía que Rocha regresaría.
Este sábado, Sheinbaum fue cuestionada sobre cómo se enteró.
Su respuesta fue breve:
“Por su tuit, por su publicación”.
También señaló que no había hablado con Rocha Moya y que podría abordar el tema durante la conferencia del lunes.
La Secretaría de Gobernación también había marcado distancia: señaló que la reincorporación del gobernador respondía “exclusivamente a una determinación de carácter personal”.
El mensaje de Sheinbaum
Horas después llegó una señal todavía más contundente desde Palacio Nacional.
Sin mencionar directamente a Rocha Moya, Claudia Sheinbaum publicó:
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”.
Y agregó una frase que elevó el tono político:
“El poder sin principios se vuelve arrogancia”.
La Presidenta sostuvo además que México necesita servidores públicos capaces de entender que los cargos son pasajeros. El mensaje fue difundido un día después del regreso de Rocha y fue interpretado públicamente como una reacción a su decisión.
Morena también presionó
Rocha Moya tampoco encontró respaldo entre los gobernadores de su propio movimiento.
Los mandatarios emanados de Morena cerraron filas con Sheinbaum y llamaron al gobernador sinaloense a actuar con “madurez y responsabilidad”.
El pronunciamiento fue especialmente duro:
“La política es un ejercicio de congruencia, y la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender”.
La dirigencia de Morena también se deslindó de la reincorporación y aseguró que desconocía previamente la decisión de Rocha.
El gobernador había vuelto al Palacio de Gobierno, pero políticamente comenzaba a quedarse solo.
Y entonces Rocha volvió a pedir licencia
Este sábado ocurrió el giro.
Rocha Moya envió al presidente de la Diputación Permanente del Congreso del Estado de Sinaloa un escrito fechado el 22 de agosto de 2026.
En él solicita:
“Licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”.
La nueva petición se fundamenta en los artículos 50 y 58 de la Constitución local.
Rocha acompañó el documento con otro mensaje:
“Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
La frase resulta especialmente significativa después de que Sheinbaum había señalado horas antes que ningún interés personal podía colocarse por encima del pueblo y de la Nación.
¿Hubo una llamada desde Palacio Nacional?
Esa es ahora una de las preguntas centrales.
No existe hasta el momento información pública que confirme que Claudia Sheinbaum haya llamado a Rocha Moya para exigirle que regresara a la licencia.
De hecho, la propia Presidenta aseguró este sábado que no había hablado con él.
Por ello, sería incorrecto afirmar que Sheinbaum ordenó directamente su salida.
Lo que sí puede establecerse es la secuencia:
Rocha regresó sin avisar → Presidencia se deslindó → Sheinbaum lanzó un mensaje contra la ambición por el poder → Morena y gobernadores de la 4T presionaron públicamente → Rocha volvió a pedir licencia.
La sucesión de acontecimientos convierte el episodio en algo más que un trámite ante el Congreso de Sinaloa.
Es una crisis política dentro del propio movimiento gobernante.
La pregunta que queda abierta
Hace apenas un día, Rocha Moya aseguraba que regresaba para cumplir con el mandato de los sinaloenses.
Ahora vuelve a separarse del cargo y dice que “la nación y el movimiento” están por encima de todo.
Entre ambas declaraciones apareció la posición de la Presidenta y el rechazo de buena parte de Morena.
La pregunta, por tanto, permanece abierta:
¿Quién convenció a Rubén Rocha Moya de que su regreso debía durar tan poco?
Y, sobre todo:
¿qué ocurrió entre Palacio Nacional, Morena y Sinaloa durante esas horas para que el gobernador cambiara nuevamente de decisión?
Hasta que alguno de los protagonistas lo explique, afirmar que Claudia Sheinbaum le ordenó retirarse sería especulación.
Pero políticamente, la cronología habla por sí sola.
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