México volvió a escuchar una palabra que históricamente ha servido tanto para unir discursos patrióticos como para encender polémicas: soberanía.
Desde Palacio Nacional, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó un megaproyecto energético que contempla una inversión de más de 140 mil millones de pesos en gasoductos hacia 2030.
La narrativa oficial es clara: dejar de depender del exterior.
Pero detrás de los anuncios, las cifras millonarias y los mapas de ductos, también emerge otra pregunta incómoda: ¿México está construyendo soberanía? te escucho en vivo en youtube
El nuevo mapa energético de México
Durante “Las mañaneras del pueblo”, Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que el objetivo central del proyecto es fortalecer la soberanía energética del país.
“Nuestro objetivo es la soberanía energética. El objetivo de cualquier país es la soberanía energética, ampliar sus capacidades de producción, de combustibles o de fuentes renovables de energía para no depender del exterior”.
El plan contempla una inversión total de 140 mil 905 millones de pesos.
De ese monto, 101 mil 259 mdp serán destinados a nuevos proyectos de infraestructura y 39 mil 646 mdp al mantenimiento de la red nacional de ductos.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, explicó que actualmente México cuenta con más de 21 mil kilómetros de gasoductos.
El sistema está dividido entre CENAGAS, la Comisión Federal de Electricidad y redes operadas por Pemex y privados.
La apuesta del gobierno federal es ampliar y modernizar esta red para alimentar 13 nuevas centrales eléctricas de la CFE y los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar.
Los ductos del poder
La directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, detalló que actualmente se construyen cuatro grandes gasoductos estratégicos.
Entre ellos destacan Cuxtal II, Centauro del Norte y la reconfiguración Guaymas-El Oro.
A esto se suman proyectos futuros como el Ramal Cosoleacaque, Ramal Tula y nuevas rutas Tuxpan-Tula.
La infraestructura energética se convierte así en uno de los pilares políticos y económicos más importantes del nuevo sexenio.
Porque en México, hablar de energía nunca es solamente hablar de energía.
Es hablar de control territorial.
De inversión pública.
De contratos multimillonarios.
Y también de narrativa política rumbo a 2027.
“El gas natural será clave para las nuevas centrales eléctricas del país”, reconocieron autoridades energéticas.
Las nuevas plantas estarán ubicadas en entidades estratégicas como Yucatán, Sonora, Baja California, Hidalgo, Guanajuato y Tamaulipas.
El gobierno asegura que estos proyectos generarán más de 18 mil empleos directos e indirectos.
¿Soberanía energética o dependencia disfrazada?
Aunque el discurso presidencial gira alrededor de la independencia energética, especialistas recuerdan que gran parte del gas natural consumido en México proviene de Estados Unidos.
Ahí aparece la gran contradicción.
Mientras el gobierno habla de soberanía, el combustible central del nuevo modelo energético sigue dependiendo del mercado estadounidense.
El megaplan también llega en un momento políticamente delicado.
Con la carrera rumbo a 2027 comenzando a tomar forma, Morena busca consolidar la narrativa de continuidad, infraestructura y control energético.
La energía vuelve a convertirse en bandera política.
Tal como ocurrió en otros sexenios.
Pero ahora bajo una nueva narrativa de transición y seguridad nacional.
Las decisiones energéticas que se tomen hoy podrían definir el poder económico y político de México durante la próxima década.
Porque detrás de cada ducto, también circula influencia.
Y detrás de cada inversión multimillonaria, siempre existe una batalla por el futuro del país.
La pregunta ya no es cuánto costará el proyecto.
La verdadera pregunta es quién terminará controlando la energía, el discurso y el poder rumbo a 2027.
✍️ Contenido original de EsAhoraAm.com — Periodismo crítico, independiente y ciudadano.







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