CIUDAD DE MÉXICO. Entre cifras de empleo, obras ferroviarias y discursos de modernidad, apareció una imagen que la propia Presidencia quiso destacar: mujeres ingenieras trabajando dentro del megaproyecto ferroviario del Tren México–Querétaro.
Pero detrás de esa narrativa de inclusión también se asoma otro tema incómodo para el debate nacional.
La creciente presencia militar en la construcción de las obras más importantes del país.
Durante la conferencia matutina del viernes 8 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió a un cuestionamiento realizado por el periodista Alberto Marroquín Espinoza, de EsAhoraAm y 10Am.mx, sobre la participación de ingenieras militares y civiles en la obra ferroviaria.
“Hay muchas ingenieras mexicanas trabajando”
La mandataria defendió el modelo operativo encabezado por la Agrupación de Ingenieros “Felipe Ángeles”.
Y reconoció abiertamente el liderazgo militar dentro del proyecto.
“Quienes coordinan el trabajo, quienes hacen la planeación, coordinan el trabajo, son los ingenieros militares”, afirmó Claudia Sheinbaum.
Además, destacó la figura del General Gustavo Ricardo Vallejo Suárez.
“Es un hombre de grandes capacidades”, expresó.
La presidenta también enfatizó que existen numerosos trabajadores civiles en la obra.
Particularmente mujeres ingenieras mexicanas.
“Trabajan en todos los temas, desde topografía hasta ingeniería estructural”, señaló.
La frase no pasó desapercibida.
Porque mientras el gobierno federal busca posicionar una narrativa de inclusión femenina en sectores históricamente masculinizados, también consolida un modelo donde las Fuerzas Armadas controlan infraestructura estratégica.
El Tren México–Querétaro y el nuevo rostro del poder
El Tren México–Querétaro no solo representa movilidad.
Representa poder político.
Y representa continuidad.
La obra se ha convertido en uno de los proyectos emblemáticos del nuevo sexenio de Claudia Sheinbaum.
Un proyecto que además impacta directamente en la economía queretana.
Según lo expuesto durante la pregunta en la conferencia, el tren habría generado prácticamente la mitad de los nuevos empleos formales registrados recientemente en Querétaro.
Un dato que fortalece el discurso oficial.
Pero también aumenta el peso político de la obra rumbo a las elecciones intermedias y hacia 2027.
¿Modernización o militarización institucional?
La conversación dejó otro elemento político relevante.
La normalización del modelo militar en tareas civiles.
Porque ya no se trata únicamente de seguridad pública.
Ahora los militares construyen aeropuertos, trenes, hoteles, carreteras y coordinan megaproyectos federales.
Y aunque el discurso presidencial insiste en eficiencia y disciplina, el debate sobre la militarización sigue creciendo en distintos sectores.
En la misma conferencia, Claudia Sheinbaum también habló sobre el Servicio Civil de Carrera.
Reconoció que existen áreas donde funciona y otras donde no.
Incluso mencionó problemas de precariedad laboral dentro de la Fiscalía General de la República.
“Muchas personas estaban contratadas por tres meses sin certeza de su trabajo posterior”, admitió.
La declaración dejó abierta otra discusión incómoda.
Mientras el gobierno fortalece estructuras militares con estabilidad y recursos, miles de trabajadores civiles en instituciones públicas siguen enfrentando incertidumbre laboral.
Rumbo a 2027: infraestructura, ejército y narrativa política
La apuesta de Claudia Sheinbaum parece clara.
Convertir las grandes obras federales en símbolo de estabilidad, crecimiento y continuidad de la llamada Cuarta Transformación.
Pero también consolidar una estructura donde las Fuerzas Armadas mantienen un rol cada vez más amplio dentro del aparato público.
La oposición ya comienza a construir un discurso alrededor de eso.
Y rumbo a 2027, el debate podría intensificarse.
Porque mientras el oficialismo presume resultados, empleo e infraestructura, sus críticos advierten sobre la concentración de poder operativo y presupuestal en manos militares.
Al final, la imagen de las ingenieras trabajando en el Tren México–Querétaro refleja dos Méxicos al mismo tiempo.
Uno que busca modernizarse e incluir más mujeres en sectores estratégicos.
Y otro donde el uniforme militar ya forma parte cotidiana de la administración pública nacional.
✍️ Contenido original de EsAhoraAm.com — Periodismo crítico, independiente y ciudadano.






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